No es por lo de "bah, están verdes..." del cuento, pero tener un cachivache de ese precio en casa es para no dormir... ¡y la responsabilidad de su cuidado y mantenimiento!

Me hace recordar el museo de máquinas de calcular de Bohn que nos enseñaron en una reunión internacional IM... ¡Lo orgullosos que estaban los cuidadores de las mismas!
Demasiado-para-mí saludos,
